domingo, 24 de mayo de 2026

!ESTE CORDERO LADRA!

 —¡Sin lugar a dudas, toda la culpa es del Evo! 

—¿Y qué tiene que ver el pobre boliche…pedseguido, escondido… pero gozando de lo lindo con sus amantes y amadas pasñitas en las profundidades del Alto, mientras el resto del Altiplano se atraganta con discursos y bloqueos.

El problemón es que los corderos, esos santos animalitos, han sido declarados intransferibles por la  huelga general en el puente del Desaguadero; de tal manera que ni con salvoconducto en los cachos, ni con el recibo de la aceitada pagada en ambos lados los dejan pasar. Bolivia convulsionada y sus obreros enardecidos, encima deben negociar en soles peruanos. Resultado: los borregos se quedaron patas arriba; pero solidarios hasta la pezuña, contagiaron la protesta a sus primos hermanos de Puno. Y así, ¡adiós carne de cordero en el sur del carnívoro Perusalem!

Cosas del destino: ayer por la tarde aparecieron más de cien colitas vivitas y coleando debajo de un puente en Cerro Colorado, AQP. No son colitas venecas, comprobado. Apenas recogieron cien, pero la rabia se desató como si fueran despojos dejados por los comandos de la China Fuckinmore, y claro, la primera reacción fue ladrar como perro callejero. Pero cuando confirmas que son militantes KK naranjados, te entran ganas de morderlos a cachete limpio y aullar a la luna ante su perruna presencia.

Luego, el futuro cárnico en Tierra Santa se pinta más negro que mocho padrillo sin mercado ni mesa. Las picanterías lloran: sin esta carne suave y deliciosa: entonces…¿qué será del chupe blanco, del caldo de cabeza, del costillar que hace suspirar? Todo por culpa del Evo, que parece detestar el cordero y prefiere chivo o las carnes altiplánicas. ¡Qué tragedia gastronómica!

Eso sí, nuestras vendedoras de abasto ni se despeinan. Lo único que les importa es vender carne, sea de cordero, cabra o vaya a saber de qué bicho…control sanitario, procedencia, tiempo de duración… bah, detalles. Con bajar el precio del lomo, te lo despachan en dos por tres, asegurando que el chupe te va a salir de rechupete. Y tú, crédulo, te lo crees.

Mientras tanto, los borregos de Cochabamba, Potosí, La Paz y Oruro seguirán metidos en sus manifestaciones. Aquí, en cambio, nos pelearemos a cucharazos por un buen caldo. Y habrá que esperar que Evo, en gesto magnánimo, se convierta en cordero, deponga los cachos y calme los disturbios. Aunque pensándolo bien, el peligro en ciernes es mucho peor, cuando nos encajen carne de mula otra vez. Y sin congresistas, ¿qué? Tal vez no estaría tan mal. Al fin y al cabo, las mulas son más tercas pero menos corruptas.

El verdadero pecado sería que, tras dos semanas de abstinencia cárnica, terminemos viciando el voto. Eso sí sería traición con rabo, renegar de nuestros principios elementales y seguir creyendo en las inexistentes bondades de la honradez y democracia en este país de miércoles. Porque aquí, entre borregos huelguistas y mulas parlamentarias, lo único que prospera es la estupidez: invisible, infinita, y capaz de mover masas como si fueran ganado rumbo al matadero.

Así que sí, este cordero ladra. Ladra porque no hay carne, ladra porque los políticos se disfrazan de pastores, ladra porque Evo juega a escondidas mientras los mercados se vacían. Ladra porque la democracia se nos sirve como caldo aguado, con huesos de mula y grasa de chivo. Y ladra, sobre todo, porque en este país, hasta los corderos han aprendido a protestar.

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