domingo, 19 de mayo de 2024

CEBILLANO DE CONCHAS NEGRAS

 

CEBILLANO DE CONCHAS NEGRAS



Hoy, como nunca, nos resulta un hecho indudable, irrepetible e infalible que, apenas escuchemos, leamos o imaginemos la aparición de algo en nuestro imaginario que suene a concha; entonces, nuestro foquito se hace una llama ardiente, los cachetes resoplan a doble ritmo y, al toque, suben unos deseos irrefrenables en un litro de saliva y se nos cae la baba a raudales; sin embargo, aquí, también acude un aguantado inconsciente para jugarnos otra de sus geniales pasadas, confundiéndonos aquellos apetitos alimentarios con otras apetencias atávicas que nos revuelven hasta los conchos más íntimos de la libido, empujando oscuros arrebatos en miles de ilusiones y/o alucinaciones, al cual mejor de voluptuosas bailarinas musulmanas y con todo ello, poniéndonos a punto de coger un soñado clímax.

De otro lado, también puede chapar otra idea, presumiblemente digna, noble o natural y es la de conch…udez más conchetta, conocida como flema o sinvergüencería en sumo grado; especialidad innata de aquellos hijos de Ma. Chuzena que viven de tirar perro muerto a cuanto incauto se les cruce en su vida; hacerse los locos o meter la rata a cualquier desventurado “amigo” que peque de  estupidez crónica; y tan solo por ello, seguimos rogando que nunca falten en esta vida; pues gracias a ellos, esto de cumplir, pagar o devolver nos hacen más llevadero su olvido.

Pero la razón apremiante que me llevó a exclamar: “Uyyy… ¡Qué rico¡” No fue precisamente ante la presencia en bandeja de una fuente llena de estos ricos moluscos magistralmente preparados; sino el ingrato recuerdo de un supuesto cebillano fresco y con el mismo nombre que, sin lugar a dudas, antes de servirlo, permaneció guardado una semana enterita al aire libre, y peor, al estar acompañado con un poto de otra “fresca chicha norteña”, pa´disimular la cuestión; a la postre, no me dejó estómago en pie, por quince días y, finalmente, de solo escuchar la palabrita “concha”, se me escarapeló todo el puerco, apareció un demencial sarpullido aderezado con fiebre altísima y de la mano con una terrible comezón que solo me podía rascar con un rallador gigante.

Y claro que fue precisamente en ese aciago domingo, supuestamente de paz y tranquilidad infinitas; cuando yoni, desde el saque, dígase tres de la fría madrugada, empezaba lo que pronto se convertía en el desgraciado miércoles, justo desde aquel segundo cuando me boté de mi poderoso somier Paraíso kingsize hecho con tablas y al querer levantarme, se vino abajo, conmigo encima. Me levanté del piso, todavía con las persianas a media caña y quise abrir la ventana, con tal mala suerte que tropecé en mi cajón de manzanas que hacía las veces de mesita de noche y aparte de botarla, hice caer la pesada plancha antigua que me cayó de punta en pleno empeine y me fui de cabeza sobre la breve cortinita al tratar de cogerme de ella; es más, se vino al suelo con todo mi esqueleto; así triste y amontonado, solo me quedó cruzar el patio para ir al baño, sin percatarme que estaba tutto calatto, justo en el momento que salían todas las vecinas de la vecindad y hubo muchos desmayos a la vista; pero eso no fue todo; pues, para escapar de sus malévolos comentarios, reingresé violentamente al baño, tropecé con una sobrina bien rellenita que salía como un rayo y no sé cómo fui a parar, agitado, en el fondo de la ducha.

Aparte de estos inconvenientes, después de quince minutos, solo, helado y encerrado, pude comprobar que no caía una gota de agua; igualmente, que no había pasta dental ni pa´remedio y en su lugar, cogí la pastilla de jabón en su remplazo y todo el tiempo estuve haciendo burbujas hasta al intentar pensar. Antes de abandonar la regadera, me resbalé y no sé cuánto tiempo quedé postrado otra vez; sólo sé que cuando me recuperé, ya vestido y en mi habitación, fue por un fuerte pitido de un celu cercano:

-Hola mi amor…¿Qué tal tu noche… descansaste?

-Fue una noche maldita…

-¿Buena o mala?

-¡De perros¡

-¿Y cómo no estás ladrando? ¡Sorry, trataba de hacerte una broma para que se pase…

-Why?

-¡Se te nota en la cara de cu…

-¿Y cómo puedes ver mi cara de cu… ¿Acaso se trata de una video-llamada? ¿O eres una…

-¡En el celu, pueee…Choche! ¡´Tas noico, amorcito!

-¡Neli, solo es porque no he tomado desayuno…

-Te invito un Cebillano…

-Uno de pescado con harto picante; pero que sea de puro pescado con su…

-¡Mejor…un Cebillano de Conchas…

-¡Bueno, bueno… que sean fresquitas…conchas de abanico; no importa!

-¿Qué…estás con mucho calor?

-¿Y qué tiene que hacer el calor?

-¡No las paras! Sigues noico…Entonces, de Conchas Negras…

-Así como las tuyas…

-¡Suavena! Que te puede caer mal…familiarmente…si empezamos por allí…

-¡Es que todo me está saliendo negro!

-¡Entonces…un Cebillano de purito pescado! ¡No sabes lo que te estás perdiendo…!

-Bueno, bueno…aunque sea de mango…Prefiero las de abanico…en su caldo…en su tinta…en su sitio…

-Ahora yo te ofrezco mis negritas…con su papita…en sudado y en su causa…

-Las de abanico…

.Mejor es mi propuesta y está listita…

-Luego… ¡Vuelvo a las negras!

-Así será… ¡Caserito!

-¿Por dónde empiezo?

-Por meter la lengua y después el diente…¡Avanti bersaglieri!