(Se abre la sesión. El juez golpea la mesa con un mazo improvisado: un micrófono dorado. Público expectante, guitarras listas para rasguear huaynos irónicos.)
JUEZ: —¡Orden en la sala! Se inicia el
proceso contra la ciudadana conocida como “Chata Dorada”, acusada de usurpación
de título artístico y difamación agravada contra la señora Madonna,
autoproclamada Queen of Pop. Fiscal, exponga su caso.
FISCAL
(voz fuerte, teatral): —Señoría, la acusada ha cometido el delito de Borderline
identitario. Se hace llamar la única reina, cuando todos sabemos que la
verdadera es la demandante. Además, ha calumniado con saña, diciendo que
Madonna es la Grandma of Pop, que perdió la voz y que ahora depende de
la IA. ¡Eso es un Frozen ataque a la dignidad artística!
(El
público murmura, uno grita: “¡Que le den pensión de papel higiénico, pero no la
corona!”)
ABOGADO
DEFENSOR (voz melosa, con guiños al público): —Señoría, mi cliente solo ejerció su derecho a
Express Yourself. ¿Acaso no es legal opinar? Además, Madonna ya no baila
como antes, sus párpados parecen Hung Up en un estiramiento eterno, y su
pancita hace Jump por los aposentos. ¡Eso no es difamación, es
descripción clínica!
*(El
público ríe, un guitarrista improvisa: “Dormidita, dormidita, con cirugía
infinitaaa…”)
FISCAL
(interrumpe con sarcasmo): —Objeción, señor juez. La defensa confunde diagnóstico con insulto.
Aquí hablamos de una artista que convirtió Like a Prayer en himno
mundial, que inventó el escándalo con Erotica, que puso al planeta a
bailar con Vogue. ¿Y ahora quieren reducirla a un Bedtime Story
de retiro anticipado?
JUEZ
(golpeando el micrófono): —¡Objeción aceptada! Continúe.
FISCAL: —La acusada, además, se apropió de
médicos de cabecera para arrancar secretos íntimos de lipos y estiramientos.
¡Eso es Into the Groove quirúrgico! Y como agravante, pretende coronarse
con títulos que no le corresponden. Señores, esto es como pedir indemnización
por haberse dormido en horario laboral, pero cantando Holiday.
(El
público estalla en carcajadas. Una señora grita: “¡Eso no está en el Código
Civil, está en el Código de la Cojudez Pop!”)
ABOGADO
DEFENSOR (sudando, voz quebrada): —Pero señor juez, mi cliente tiene derecho a la fama. ¡Es un derecho
adquirido! Aunque su brillo sea prestado, aunque su Lucky Star sea
artificial… ¡la ley es la ley!
JUEZ
(con sarcasmo): —La
ley es la ley, pero también la burla es la burla. Y aquí estamos en juicio oral
performativo, no en karaoke de La Isla Bonita.
(El
público aplaude. Un borracho grita: “¡Que lo condenen a bailar con los ojos
abiertos!”)
FISCAL
(remate final):
—Señoría, esta impostora no merece la corona. Lo que merece es un Sorry
público en BBC, CNN y todas las redes. Y si no, que Madonna viaje a México D.C.
y convierta su fama en un Ray of Light que la queme viva en silicona y
letras plagiadas.
JUEZ
(sentencia teatral):
—¡Se declara improcedente la usurpación! En su lugar, se concede:
- Una pensión simbólica de papel
higiénico.
- Un busto de cera en el Museo de
la Inutilidad Pop.
- Y un curso obligatorio de Music
para aprender que la reina es una sola.
(El
juez levanta el micrófono. El público canta a coro: “¡Que viva la estupidez,
pero que Madonna siga siendo la Reyna del Pop!”)
JUEZ
(último golpe de micrófono): —Se levanta la sesión. ¡Y que la acusada se retire caminando derecho…
si puede!
(Cajón
y guitarra acompañan la salida. El público ríe, aplaude y brinda con chicha.
Fin del juicio.)
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