(Se abre la sesión. El juez golpea la mesa con un mazo improvisado: un vaso de chicha morada.)
JUEZ:
—¡Orden en la sala! Se inicia el proceso contra el ciudadano Nicolás Conchán,
acusado de inutilidad agravada con almorranas en tercer grado. Fiscal,
exponga su caso.
FISCAL (voz
fuerte, teatral): —Señoría, el acusado ha cometido el
delito de omisión perpetua. Tres meses en el sillón de Pizarro y ni un
decreto, ni una palabra, ni un mosquito asesinado. ¡Nada! Su gestión es un
expediente vacío, un archivo muerto. Y como agravante, pretende pensión
vitalicia. ¡Vitalicia! Basada en la obra monumental de rascarse los huesos.
(El público
ríe, uno grita: “¡Que le den pensión de papel higiénico!”)
ABOGADO
DEFENSOR (voz melosa, con guiños al público): —Señoría, mi
cliente no es culpable. Él solo siguió la doctrina del silencio
administrativo. ¿Acaso no es legal quedarse callado? Además, su aporte a la
nación fue… (pausa dramática) …no empeorar las cosas. ¡Eso ya es mérito!
(El público
abuchea. Una señora grita: “¡Eso no está en el Código Civil, está en el Código
de la Cojudez!”)
FISCAL
(interrumpe con sarcasmo): —Objeción, señor juez. El silencio
administrativo aplica a trámites, no a presidentes. Aquí hablamos de un hombre
que confundió el sillón presidencial con un sillón de masajes.
JUEZ
(golpeando el vaso): —¡Objeción aceptada! Continúe.
FISCAL:
—El acusado, además, tiene antecedentes en el Joder Judicial: cohecho, tráfico
de influencias, expulsiones. ¡Un prontuario digno de museo! Y ahora pretende
jubilarse con pensión vitalicia. Señores, esto es como pedir indemnización por
haberse dormido en horario laboral.
(El público
estalla en carcajadas. Un guitarrista improvisa un rasgueo de huayno:
“Dormidito, dormidito, con pensión vitaliciaaa…”)
ABOGADO
DEFENSOR (sudando, voz quebrada): —Pero señor juez, mi cliente
tiene derecho a la pensión. ¡Es un derecho adquirido! Aunque no haya hecho
nada, aunque su gestión sea invisible… ¡la ley es la ley!
JUEZ (con
sarcasmo): —La ley es la ley, pero también la burla es la burla.
Y aquí estamos en juicio oral performativo, no en clase de derecho romano.
(El público
aplaude. Un borracho grita: “¡Que lo condenen a comer conchas de por vida!”)
FISCAL
(remate final): —Señoría, este hombre no merece pensión
vitalicia. Lo que merece es una pensión simbólica: un rollo de papel higiénico
para sus almorranas y un retiro obligatorio al Museo de la Inutilidad Política.
JUEZ
(sentencia teatral): —¡Se declara improcedente la pensión
vitalicia! En su lugar,
se concede:
- Una pensión de papel higiénico.
- Un curso de oratoria básica,
para aprender a abrir la boca.
- Y un busto de cera en el Museo
de la Inutilidad.
(El juez
levanta el vaso de chicha. El público canta a coro: “¡Que viva la estupidez!”)
JUEZ (último
golpe de vaso): —Se levanta la sesión. ¡Y que el acusado se
retire caminando derecho… si puede!
(Cajón y
guitarra acompañan la salida. El público ríe, aplaude y brinda con chicha. Fin
del juicio.)
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