domingo, 26 de julio de 2026

JUICIO ORAL: EL CASO CONCHÁN

(Se abre la sesión. El juez golpea la mesa con un mazo improvisado: un vaso de chicha morada.)

JUEZ: —¡Orden en la sala! Se inicia el proceso contra el ciudadano Nicolás Conchán, acusado de inutilidad agravada con almorranas en tercer grado. Fiscal, exponga su caso.

FISCAL (voz fuerte, teatral): —Señoría, el acusado ha cometido el delito de omisión perpetua. Tres meses en el sillón de Pizarro y ni un decreto, ni una palabra, ni un mosquito asesinado. ¡Nada! Su gestión es un expediente vacío, un archivo muerto. Y como agravante, pretende pensión vitalicia. ¡Vitalicia! Basada en la obra monumental de rascarse los huesos.

(El público ríe, uno grita: “¡Que le den pensión de papel higiénico!”)

ABOGADO DEFENSOR (voz melosa, con guiños al público): —Señoría, mi cliente no es culpable. Él solo siguió la doctrina del silencio administrativo. ¿Acaso no es legal quedarse callado? Además, su aporte a la nación fue… (pausa dramática) …no empeorar las cosas. ¡Eso ya es mérito!

(El público abuchea. Una señora grita: “¡Eso no está en el Código Civil, está en el Código de la Cojudez!”)

FISCAL (interrumpe con sarcasmo): —Objeción, señor juez. El silencio administrativo aplica a trámites, no a presidentes. Aquí hablamos de un hombre que confundió el sillón presidencial con un sillón de masajes.

JUEZ (golpeando el vaso): —¡Objeción aceptada! Continúe.

FISCAL: —El acusado, además, tiene antecedentes en el Joder Judicial: cohecho, tráfico de influencias, expulsiones. ¡Un prontuario digno de museo! Y ahora pretende jubilarse con pensión vitalicia. Señores, esto es como pedir indemnización por haberse dormido en horario laboral.

(El público estalla en carcajadas. Un guitarrista improvisa un rasgueo de huayno: “Dormidito, dormidito, con pensión vitaliciaaa…”)

ABOGADO DEFENSOR (sudando, voz quebrada): —Pero señor juez, mi cliente tiene derecho a la pensión. ¡Es un derecho adquirido! Aunque no haya hecho nada, aunque su gestión sea invisible… ¡la ley es la ley!

JUEZ (con sarcasmo): —La ley es la ley, pero también la burla es la burla. Y aquí estamos en juicio oral performativo, no en clase de derecho romano.

(El público aplaude. Un borracho grita: “¡Que lo condenen a comer conchas de por vida!”)

FISCAL (remate final): —Señoría, este hombre no merece pensión vitalicia. Lo que merece es una pensión simbólica: un rollo de papel higiénico para sus almorranas y un retiro obligatorio al Museo de la Inutilidad Política.

JUEZ (sentencia teatral): —¡Se declara improcedente la pensión vitalicia! En su lugar, se concede:

  1. Una pensión de papel higiénico.
  2. Un curso de oratoria básica, para aprender a abrir la boca.
  3. Y un busto de cera en el Museo de la Inutilidad.

(El juez levanta el vaso de chicha. El público canta a coro: “¡Que viva la estupidez!”)

JUEZ (último golpe de vaso): —Se levanta la sesión. ¡Y que el acusado se retire caminando derecho… si puede!

(Cajón y guitarra acompañan la salida. El público ríe, aplaude y brinda con chicha. Fin del juicio.)


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