Se abre el telón del estadio imaginario, las luces se encienden, la hinchada ruge y el narrador deportivo toma el micrófono para relatar la tragicomedia del “Alcahuetaje Profesional II” como si fuera la final de la Libertadores… pero jugada en mesa de redacción.
Relato con voz de estadio
“¡Muy buenas noches, queridos televidentes,
radioescuchas y sufridos hinchas del julbo perusolimitado! Aquí estamos, en el
coloso de la corrupción, para narrarles este partido donde los alcahuetes
profesionales salen a la cancha con más mañas que gambetas.
Minuto 1: ¡Arranca el encuentro! Los comentaristas, que antes
tapaban el chupo, ahora se presentan como héroes de la ética. ¡Señores, qué
jugada! Se paran frente a la cámara, se inflan el pecho y gritan: ‘¡Nosotros
lo dijimos primero!’… aunque en realidad lo dijeron después, durante y
nunca.
Minuto 15: ¡Autogol olímpico! Los dirigentes se sacan la vuelta
a las normas con la misma facilidad con que se pide un cevichito en la esquina.
La hinchada corea:
“¡Ceviche sí, ética nooo…!”
“¡Viajecito sí, moral jamás…!”
Minuto 30: -Los alcahuetes se rasgan las vestiduras,
hacen aspavientos, repiten imágenes de televisoras extranjeras como si fueran
highlights de Champions. ¡Qué espectáculo, señores! Pero ojo: cuando toca
asumir responsabilidades, se tiran al piso alegando falta, inconsciencia y
hasta carga familiar.
La barra responde:
“¡Fue la chela, fue la chela…!”
“¡No fue foul, fue lapsus mental…!”
Minuto 45: ¡Se acaba el primer tiempo! El árbitro señala que aquí
no solo se juega fútbol, sino ética, moral y ejemplo para las futuras
generaciones. Pero los jugadores miran al piso, como quien busca monedas
perdidas.
Segundo tiempo
Minuto 60: ¡Atención! El grado de corrupción está tan enquistado
que parece muela picada. Los que quieren jugar limpio son tildados de soplones.
¡Qué jugada sucia, señores!
Y cuando un entrenador intenta ordenar la defensa, le
hacen “la camita” con más precisión que pase filtrado.
La hinchada canta:
“¡Camita sí, fair play nooo…!”
“¡Argolla eterna, gol segurooo…!”
Minuto 75: Caso aparte, la hinchada sacrificada. Vende la
licuadora, empeña al perro y se va al estadio con la camiseta puesta. Reclama
rendimiento, exige goles, pero los alcahuetes minimizan todo: “No fue
violencia, fue entusiasmo desbordado”.
El coro popular truena:
“¡Hincha pobre, club millonariooo…!”
“¡Pasión eterna, gol imaginariooo…!”
Últimos minutos
Minuto 90: ¡Se viene el diálogo de cabina, señores!
—“¡Oeee, Pocho, ya viste la visita de la barra brava
al equipo?”
—“¡Claro, peee! Está en todas las App… pero mejor ni
tocamos el asunto.”
—“¿Y la competencia?”
—“¡La misma vaina, peee!”
—“Ton’ces… hay que aumentar la tanda de propagandas,
¿nooo?”
—“¡Hasta la pregunta, choche!”
La hinchada, en coro final, grita:
“¡Publicidad sí, periodismo nooo…!”
“¡Alcahuetes campeones, ética al rincón…!”
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