domingo, 30 de marzo de 2025

RECURSENDO III

        …/// EPÍLOGO

La senté como pude y traté de reanimarla metiéndole una ramita de ruda guardada en un tarro desde una semana atrás y su recuperación fue instantánea:

-¿Cómo me dijiste, papito? ¡Que me necesita? No puedo más y cojo mi escoba, digo, mi combi y me voy volando a la sacristía…

-¡Un toque, Roque! ¿Por qué no vuelve mañana? ¡Mire… que le tengo una ganga: si me trae tres colegas…le cobro la mitad!

-¡Yo le mando seis…esta misma tarde! Y no creo que pueda venir hasta la próxima semana porque… Voy estar muy ocupadita con la cosa; digo, las cosas del padrecito…

Efectivamente, sería como las tres de la tarde y a lo lejos se venía venir una pequeña procesión ordenada de velos negros que avanzaban con un paso menudito, como apuraditas en pos de recibir algo que desbordaba sus ganas…

-¿Quién es la primera? ¿O quién quiere ser atendida en primer lugar…y ya saben que la consulta cuesta cincuenta solanos; pero como han venido en mancha…solo abonarán cuarenta cada una…

-Ella…será la primera porque es la mayorcita, como puede verse; es más, tendremos que estirarla para que pueda leer…son tantas sus arrugas…

-¡Qué cosa? ¿Mayor, yo? ¡Tu mamita, que en paz descanse (si tú la dejas); aunque esto de las arruguitas…se soluciona con un tantito de piedra lumbre; en cambio, lo tuyo, ni con diez estiradas te podrán cambiar tu cacharro…pero, vamos al asunto, y aquí está mi biyete de cien lucas…pero por dos leídas… ¿Nooo?

-Bueno, Bueno… ¡Adelante…deme la mano…para subirla…! Diga, mi joven y bella damita…¿Qué quieres que te lea?

-¡El Decamerón…pero todas las noches…en mi camita! ¿Te animas? Mira que aquí hay billete…y de los verdes…

La verdad, en el acto quedé pasmado por la reacción de la tía, quien estaba con un kilo de maquillaje en cada cachete, tratando de destacar, sobre todo, aquellos ojillos diminutos pero vivaces que los hacía bailar mientras esbozaba una permanente sonrisa entre los innumerables pliegues que moldeaban su rostro blanquecino. De rato en rato, agachaba su cabeza y me miraba maliciosamente de reojo… -(´Ta que esta es una maldita bruja…¿En qué manos he venido a caer?

-En serio, ¿por dónde empiezo la lectura de tus manos? Mira, que el tiempo vuela y no voy a poder mirar la palma de tu mano…

-¡No me importa! Puedes ir a mi casa cuando quieras… ¡Dime una fecha… y que sea por la noche…y abandona tu consulta… Además te la ordeno a toda esta gente que ha venido conmigo y todas me obedecen…¿Qué dices? La que viene se llama Anselma, es bastante cegatona y casi es una tapia completa…no escucha nada y es más salamera que yo… !Suelta de una vez!

No podía creerlo; todo lo que estaba sucediendo me parecía una alucinación.

-A ver, mamita…dame tu diestra pa…

-¿Qué ande es la fiesta? No, noooo…yo he venido pa´que me leas mi suerte…Así que dame la mano pa´ poder subir a este armatoste…Aunque lo más importante es a lo que he venido…!Vamos, pueee! Que me muero por saber acerca de esta angustia que me está matando y no sé a qué se debe…

-Ahora te toca a ti…que eres la más joven y agilita; de un solo salto te has subido sin necesidad de ayuda alguna… A ver… dime tu nombre…

-¡Adivina pueee…! ¡Queee… ¿no eres adivino? Si quieres te doy una ayudita. Mi nombre empieza con E…

Felizmente, en ese momento que empezaba a tener intensos sofocos ocasionados por la indumentaria cargada por tato rato, el pesado sombrero punteagudo y más por el momento vivido, pude ver en su cadenita una palabra grabada donde parecía leerse un tanto borrosa la palabra Electr… Y se me prendió el foquito:

-Indudablemente, mi querida…amiga, si me lo permite… su bello nombre está relacionado con la luz, con una divinidad…una diosa…Su nombre es Electra…

Y me quedé observando cuidadosamente la reacción de su rostro. Un sutil y maliciosa sonrisa se dibujaba entre sus pliegues ajados por los años y sus ojitos brillaron con una intensidad inmediata.

-Sí, pue… ya quedo convenida que eres todo un adivino; por lo tanto, quisiera que me digas: ¿qué es lo que me va a ocurrir mañana por la noche? Y así quedaré completamente convencida de tus dotes adivinatorias y te daré el doble de la consulta…

-¡Mañana recibirás la visita de un caballero que te desea…

-¿Cómo? A ver…!Repite lo que acabas de decir…!

-Que recibirás la visita de una caballero que te desea conocer…

-¡Ahhh… bueno! Pero de lo demás yo me encargo.

Las primeras sombras de la noche hacían su aparición, resaltando la luz rojiza que emanaba de mi pequeña lamparita; pero cada vez me sentía más tranquilo; hasta contento diría yo por el éxito obtenido en esta tarde…Cuando, de pronto, intempestivamente, un uniforme apareció delante de la mesita. Obviamente, allí estaba parada marcialmente y adoptando una pose de desafío. Puso las manos en la cintura y violentamente me espetó en pleno rostro:

-¿A que no adivinas quién soy? ¿Tu licencia?

Y hasta la fecha no puedo adivinar qué fue de mi consultorio móvil, ni de mi atenta vecina; mucho menos de la pena que me va a caer por desacato y agresión a la autoridad.